Todos sabemos que Jesucristo es y por siempre será el maestro de maestros; las personas que tratamos seguir su ejemplo buscamos siempre la manera de ser humildes, el ser humilde no significa dejarse pisotear por las personas, significa estar seguro realmente del valor que uno tiene, tan seguro como que uno no tiene que lucirse ante los demás para tratar de demostrar nuestra valía.
¿Es díficil ser humilde? La respuesta realista es sí.
Inumerables veces intentamos ser personas limpias de conciencia y de comportamiento, pero quizá la razón de que sea tan dificil ser humilde es basicamente la vanidad a la que es tan duro renunciar. El ser humano por naturaleza busca ser superior a alguien más, ¿por qué? porque como no está completamente seguro de quien es, intenta ser alguien importante dentro del mismo mundo que él se creó, dotandose así de egoísmo añadido de egocentrismo puro.
Cuando la Biblia nos marca el primer y gran mandamiento que es: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con toda tu alma" Mt. 22:37 Dios nos desliga de ese egoísmo y ganas de lucirnos ante los demás, pues es aquí donde realmente sabemos porque estamos en este mundo, descubrimos que nuestro propósito primordial es nada más Amar a Dios, la misma palabra nos dice que los demás viene por añadidura.
La humildad no es sólo una actitud, no es un Don, es una forma de vida, es la manera correcta de demostrarle al mundo que no tienes que mostrarle nada de lo que eres para que ellos noten lo que realmente vales. Dios es así y si Jesucristo siendo un hombre igual a nosotros pudo serlo es porque se mantenía en oración constante con Dios, no dejando atrás ese primer mandamiento de Dios con el cual recordaba cada momento lo mucho que significaba que Él estuviera en este mundo, cumpliendo totalmente el objetivo de Dios en Él.
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